Betis y Valencia dejaron para la vuelta en Mestalla ayer
en el Benito Villamarín la
resolución de una semifinal muy disputada, que los andaluces tuvieron muy a su
favor al inicio de la segunda mitad, pero que los valencianistas lograron
mantener con vida con un empate en el descuento (2-2).
El excelente juego de Canales, sobre todo en la primera
mitad, y un gol olímpico de Joaquín al
inicio de la segunda daban una importante ventaja al Betis, pero Cheryshev acortó distancias y Gameiro,
cuya entrada resultó decisiva, pusieron las tablas en el marcador.
Ambos equipos llegaban a estas semifinales de la Copa con
el plus de moral que habían conquistado el pasado fin de semana gracias a sus
buenos resultados ante Barcelona y Atlético. Nunca a lo largo de la historia
había llegado el Betis a estar tan cerca de una final y, al mismo tiempo,
seguir vivo en Europa.
La ilusión se había desbordado en una parte Sevilla, donde
más de 57.000 béticos apoyaron al equipo, la mejor entrada en la historia del
Villamarín. Conscientes de que se trata de una eliminatoria de al menos 180
minutos, Betis y Valencia se lo tomaron con calma al principio.
Los verdiblancos trataban de asimilar la lesión de Bartra,
que tuvo que dejar el terreno de juego a los diez minutos, mientras al Valencia
le bastaba con la seguridad táctica de su 4-4-2, con las líneas bien juntas,
para intentar proyectarse al contraataque con Parejo como faro y guía y Rodrigo
como punta de lanza.
Por el
contrario, Santi Mina y Cheryshev apenas aportaban nada. Hacia la mitad del
primer tiempo el equipo de Marcelino empezó a encontrar vías de penetración,
mientras el Betis seguía atascado. Surgió entonces la figura del guardameta de
la Copa, Joel Robles, que mantuvo en pie a su equipo con dos grandes paradas.







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